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Inicio > Actualidad > Publicaciones
> Presión intraocular
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| Presión
Intraocular Objetivo - El Mito de los 21 mmHg |
Francisco
J. Muñoz Negrete
Servicio de Oftalmología - Unidad de Glaucoma
Hospital Ramón y Cajal - Madrid
|
 |
| INTRODUCCIÓN |
A
pesar de los interesantes avances en el campo de
la neuroprotección, la reducción de
la presión intraocular (PIO) continúa
siendo la piedra angular en el tratamiento del glaucoma,
pero el nivel de reducción de la PIO debe
individualizarse para cada paciente. Pretendemos
en la presente monografía orientar al oftalmólogo
sobre los criterios para estimar cuál es
la presión objetivo de un paciente concreto,
basándonos fundamentalmente en las evidencias
aportadas por diferentes estudios multicéntricos.
|
|
| EL
MITO DE 21 mmHg |
| Hasta
hace no mucho tiempo se consideraba que todo paciente
con tensiones oculares mayores de 21 mmHg debía
ser tratado. Esta idea provenía del clásico
estudio epidemiológico de Leydhecker (1) que,
tras realizar tonometría de indentación
a 10.000 individuos, encontró que la PIO media
era 15,5 ±: 2,6 mmHg. Aplicando las leyes estadísticas,
la media más dos desviaciones estándar
(20,7 mmHg) representaría el límite
alto de la normalidad, y por encima de esta cifra,
el paciente presentaría una PIO elevada y por
tanto debería tratarse. Los resultados del
estudio no fueron adecuadamente interpretados, dado
que la conclusión real es que si la PIO siguiera
una distribución normal, sólo el 2,5%
de la población presentaría unas valores
iguales o superiores a 21 mmHg, lo que únicamente
indicaría que es infrecuente encontrar estas
cifras; pero desde la comunidad científica
se asimiló infrecuencia con anomalía,
lo que determinó que presentar una PIO mayor
de 21 mmHg se considerara sinónimo de glaucoma,
y de esta manera que se trataran de forma innecesaria
numerosos pacientes que nunca iban a presentar daño
glaucomatoso. Por otro lado, analizando cuidadosamente
los datos del estudio de Leydhecker se observaba que
la distribución de la PIO no era gaussiana
sino desviada hacia la derecha, es decir hacia los
valores altos (1,2).
El
segundo gran problema que ha determinado el mito de
21 mmHg, es que se asimilaba el glaucoma a otras enfermedades
crónicas como diabetes mellitus o hipertensión
arterial, en las que se consideraba éxito terapéutico
reducir un parámetro por debajo del nivel alto
de la normalidad. Así, durante mucho tiempo
reducir la PIO por debajo de 21 mmHg se ha considerado
un éxito terapéutico, y de hecho numerosos
artículos relacionados con el tratamiento del
glaucoma, así lo consideran (2,3). Sin embargo,
como veremos a lo largo de la presente monografía,
para evitar la progresión de la enfermedad,
los pacientes que presentan un glaucoma establecido
precisan, en la mayoría de las ocasiones, cifras
inferiores. Este criterio erróneo de conformarse
con conseguir una PIO por debajo de 21 mmHg ha supuesto
un infratratamiento y una progresión de la
enfermedad en numerosos pacientes (3). Por tanto,
lo único que en este momento podemos decir
del clásico 21 mmHg es que se trata de un concepto
obsoleto y erróneo. |
 |
| I.
SUSCEPTIBILIDAD INDIVIDUAL Al DAÑO GLAUCOMATOSO |
| En
el glaucoma, el desarrollo de la enfermedad depende
de la susceptibilidad del nervio óptico al
daño, tanto o más que de las cifras
tensionales. Esto motiva, que el tratamiento deba
individualizarse teniendo en cuenta los factores de
riesgo de cada paciente, y que para cada ojo exista
un diferente nivel de PIO protectora. Aparece de esta
forma el concepto de PIO objetivo o PIO diana (target
pressure).
La
Sociedad Europea de Glaucoma (EGS) publicó
en 1999 una guía para establecer la PIO objetivo,
teniendo en cuenta una serie de factores (4). Considera
esencial el grado de lesión presente; cuanto
más avanzado, más baja debe ser nuestra
PIO objetivo. Igualmente es importante la PIO presente
en el momento en que se produjo el daño glaucomatoso;
cuanto menor sea más baja tendrá que
ser nuestra PIO diana. Otro factor, a menudo olvidado,
aunque siempre especulativo, es la esperanza de vida
del paciente, a menor esperanza de vida, podemos establecer
objetivos tensionales más altos. |
 |
FACTORES
DE RIESGO |
| a)
Niveles de PIO Es
evidente que la PIO es el principal factor de riesgo
de glaucoma y que a mayor nivel de PIO más
riesgo. Así el Baltimore Eye Survey (5) encuentra
que el riesgo de padecer glaucoma en ojos con PIO
> 22 mmHg es 8,6 veces mayor respecto a ojos con
PIO menor de 22 mmHg, lo que confirma que la PIO es
un factor de riesgo de glaucoma. También encuentra
que a mayor PIO mayor riesgo de presentar glaucoma,
así el riesgo relativo de presentar glaucoma
respecto a pacientes con PIO de 22-29 mmHg es de 12,8
y de 40,1 en ojos con PIO > 30 mmHg.
Se comprende de este modo que la reducción
de PIO sea esencial en el tratamiento del glaucoma.
b) Estadio de la enfermedad
El
factor clave para determinar la susceptibilidad al
daño es el grado de daño inicial "a
mayor daño inicial, mayor reducción
de PIO es necesaria". La razón es doble,
en primer lugar porque en ojos con lesión severa
del nervio óptico existe menos reserva funcional,
y cualquier pérdida adicional puede ser funcionalmente
importante; en segundo lugar porque la velocidad de
progresión en estos pacientes es mayor (6,7).
Apoyando esta afirmación, Oliver (2002) encuentra
que la mayoría de los pacientes glaucomatosos
que terminan en ceguera tenían daño
moderado o avanzado en el momento del diagnóstico
(8).
c) Fluctuaciones
Asrani
(2000), con autotonometría ambulante encuentra
que existe más riesgo de progresión
en casos con mayores fluctuaciones de PIO tanto a
lo largo del día, como de un día a otro
(9). Oliver (2002) también refiere una mayor
variabilidad de la PIO de pacientes glaucomatosos
que evolucionan a la ceguera.
Estos
datos tienen varias implicaciones. Desde el punto
de vista de la exploración, el valor de una
toma aislada de PIO en la exploración rutinaria
es limitado, y se imponen sistemas de monitorización,
similares a los existentes en otras patologías
como la hipertensión arterial, que nos den
más información sobre las variaciones
circadianas y de un día a otro de la PIO. Por
otro lado, se hacen necesarios tratamientos que aplanen
y uniformicen la curva tensional, por lo que fármacos
con acción mas prolongada podrían ser
más útiles para evitar estas fluctuaciones
(10).
d) Cumplimiento
Parte
de las fluctuaciones y picos tensionales pueden estar
motivados por la falta de cumplimiento. En este sentido,
el proporcionar un tratamiento lo más simplificado
posible podría facilitar el cumplimiento y
evitar las fluctuaciones y picos que el incumplimiento
motive.
e) Tasa de Progresión
La
pérdida fisiológica de células
ganglionares por el envejecimiento se estima en torno
al 0,4% por año, mientras que en pacientes
glaucomatosos varía entre 1-4% por año
(6,7,11), lo que implica que los primeros defectos
campimétricos puedan tardar en manifestarse
unos 10 años, en función de la agresividad
del cuadro.
La
tasa de progresión del daño glaucomatoso
es diferente para cada paciente. Habitualmente muestra
una progresión parabólica, con una velocidad
lenta al principio y mucha más rápido
al final de la enfermedad (6). Se estima que, a pesar
del tratamiento, existe una tasa de progresión
anual en torno al 10% (6,10). Más preocupante
es que la tasa de ceguera asociada al glaucoma se
estima en torno al 9% para cegueras unilaterales y
al 27% para cegueras bilaterales a los 20 años
de Seguimiento (10,12).
f)
Edad
Teniendo
en cuenta la tasa de progresión comentada en
el apartado previo, se comprende que tengamos que
considerar la esperanza de vida del paciente en el
planteamiento de la PIO objetivo, así a mayor
esperanza de vida menor PIO objetivo estableceremos
y viceversa. |
 |
| II.
CONCEPTO DE PIO OBJETIVO |
| Teniendo
en cuenta los factores de riesgo previamente reseñados,
estaremos en condiciones de estimar la PIO objetivo.
DEFINICIóN
La
definición ideal sería: "PI0 con
la que la pérdida de células ganglionares
no es mayor que la fisiológica por la edad".
Dado que el ojo pierde células ganglionares
durante el proceso de envejecimiento, la tasa de pérdida
en un ojo glaucomatoso sólo puede reducirse
a este nivel dependiente de la edad (7,13). Sin embargo,
esta definición es puramente teórica
y de compleja aplicación.
La
EGS la define como "PIO media obtenida con tratamiento
que previene la producción de más daño
glaucomatoso" (4). Quizás más práctico
sería decir "PIO máxima que en
un ojo determinado no provoca daño glaucomatoso
del nervio óptico" (7).
Una
forma de no equivocarnos sería considerar la
PIO objetiva, "Cuanto más baja mejor".
Evidentemente a menor PIO, menor riesgo de daño,
pero debe evitarse el sobretratamiento, que expone
al paciente a los riesgos derivados de tratamientos
innecesarios y a las consecuencias negativas que puedan
tener sobre el ojo cifras extremadamente bajas.
Finalmente,
en la definición de PIO objetivo, no debemos
olvidar que la finalidad del tratamiento del glaucoma
es prevenir el deterioro de visión relevante
para el paciente y que el tratamiento tenga tan pocos
inconvenientes para su vida diaria como sea posible.
Es decir, no debemos olvidar "el coste de reducir
la PIO en términos de calidad de vida dependiente
de la salud". Surge así la definición
de Jampel: "PIO en la que se optimiza la suma
de la calidad de vida relativa a la salud de preservar
la visión y la calidad de vida relativa a la
salud de no tener efectos secundarios por la med¡cación"
(7).
Independientemente
de todo, es más realista hablar de rango de
PIO diana, dado que es poco probable que un cambio
de 1 mmHg arriba o abajo tenga consecuencias y merezca
la pena realizar un cambio terapéutico por
esta variación de la PI0 (6).
"REDUCCIóN
ClíNICAMENTE SIGNIFICATIVA"
Aquella
que excede las oscilaciones o variaciones normales
de una exploración a otra, es decir al menos
un 20% de reducción respecto a la PIO basal.
Debería cuestionarse la eficacia de cualquier
tratamiento que disminuya la PIO en menos del 15%.
ESTIMACIóN DE LA PIO OBJETIVO
a)
Fórmulas Matemáticas
Existen
numerosas fórmulas matemáticas que tienen
en cuenta en mayor o menor medida los factores de
riesgo previamente reseñados. Aparte de ser
de difícil aplicación en la clínica
diaria, salvo con programas informáticos específicos
que realicen el cálculo de forma automática,
su utilidad queda aún más menoscabada
porque no ha sido demostrada científicamente
la fiabilidad de ninguna de las fórmulas sugeridas.
A
modo de orientación presentamos la sugerida
por Jampel (7), que utiliza el concepto de rango de
PIO objetivo y que incluye también el impacto
sobre la calidad de vida para su elaboración.
Rango
PIO objetivo=
PIO inicial x (1-PIO inicial/100) - Z + Y + 1
mmHg |
Los valores de Z e Y pueden observarse en la siguiente
tabla.
| Valor
de
Z y Y |
Z:
Daño nervio óptico |
Y:
Impacto tratamiento sobre
calidad de vida |
 |
| 0 |
Disco
normal y CV normal |
Ninguno |
| 1 |
Disco
anormal y CV normal |
Pequeño |
| 2 |
Pérdida
de CV que no compromete la fijación |
Moderado
|
| 3 |
Pérdida
de CV que compromete o afecta la fijación
|
Grande |
|
b) Puntos de partida
La
EGS (4) señala que una forma útil, aunque
arbitraria de estimar la PIO objetivo es reducir al
menos un 30% la PIO inicial que determinó el
daño. Traverso concreta un poco más
y establece un descenso del 20, 30 o 40% desde los
valores basales para el estadio precoz, moderado o
avanzado de enfermedad, respectivamente. A ello añade
un 3% adicional por cada década de esperanza
de vida y otro 3% por el resto de factores de riesgo,
con un máximo de 4 adiciones (12%).
Menos
realistas son las pautas de la Academia Americana
de Oftalmología (AAO) en sus "Patrones
de práctica preferidos respecto al GPAA",
que recomiendan como punto de partida una reducción
de PIO del 20% (14), que va a resultar claramente
insuficiente en la gran mayoría de los casos.
Más útil es su recomendación
en función del grado de daño glaucomatoso
(20, 30 y 35-40% para daño leve, moderado y
severo, respectivamente).
c) Ensayos clínicos multicéntricos
c.
1) HIPERTENSIÓN OCULAR: OHTS
Respecto
a los hipertensos oculares, el OHTS (Ocular Hypertension
Treatment Study) ha desvelado datos de gran interés.
El primero de ellos se refiere a la probabilidad de
desarrollo de glaucoma primario de ángulo abierto
(GPAA). Ha encontrado que casi un 10% de hipertensos
oculares no tratados desarrollarán GPAA en
5 años, o lo que es lo mismo, un 90% no van
a desarrollar GPAA en 5 años (15). Esto implica
que si indicáramos tratamiento a todos los
hipertensos oculares estaríamos tratando innecesariamente
al 90% de ellos. El problema es que el desarrollo
del glaucoma es lento, por lo que un seguimiento de
5 años es a todas luces insuficiente, y del
90% aún libres de glaucoma no nos queda claro
qué porcentaje va a desarrollarlo posteriormente.
Otro
aspecto interesante es el efecto protector del tratamiento
antiglaucomatoso tópico en hipertensos oculares.
Encuentran que una reducción de PIO de al menos
un 20% disminuye la tasa de progresión a GPAA
de un 9,5% (grupo no tratado) a un 4,4% (grupo tratado),
de lo que se deduce que, aunque una reducción
de PIO en torno al 20% tiene cierto efecto protector,
es insuficiente en determinados pacientes.
Parece por tanto, que en los hipertensos oculares
que decidamos tratar nuestra PIO objetivo debería
estar por encima del 20%, aunque queda por determinar
a qué nivel. Pero, si sólo un pequeño
porcentaje de pacientes desarrolla glaucoma, ¿existe
algún dato predictivo que nos permita identificar
individuos de riesgo?. El OHTS ha encontrado ciertos
factores de riesgo de evolución a GPAA (16).
- Edad:
a mayor edad, mayor riesgo.
- PIO:
a mayor nivel de PIO, mayor riesgo.
- Excavación
papilar: a mayor excavación, especialmente
en sentido vertical, mayor riesgo.
- Espesor
corneal central: Riesgo inversamente proporciona¡
al espesor corneal. Una paquimetría central
< 555 micras conlleva un riesgo 3,4 veces mayor
de desarrollo de GPAA. La paquimetría media
de los casos que no desarrollaron GPAA fue de 575
micras. En el estudio multivariante, la paquimetría
fue un factor independiente de otros factores de
riesgo como el nivel de PIO y la excavación
papilar.
c.2) GPAA CON DAÑO LEVE
c.
2. 1) CIGTS
El
CIGTS (Comparison of Initial Glaucoma Treatments Study)
valora casos de nuevo diagnóstico, siendo el
daño campimétrico medio leve. Encuentra
que para detener la progresión de los defectos
de CV es igualmente efectivo un tratamiento médico
agresivo que un tratamiento quirúrgico inicial,
con el mismo impacto sobre la calidad de vida, aunque
la PIO tras cirugía se redujo un 48% y con
tratamiento médico un 35%. Nuevamente el seguimiento
es muy corto (4-5 años) para una enfermedad
crón¡ca (17).
c.2.2) EMGT y otros
El
EMGT (Early Manifest Glaucoma Trial) muestra que un
25% de reducción de PIO reduce la tasa de progresión
de glaucomas leves o moderados, aunque un 45% de los
casos presentan progresión a lo largo del estudio.
Cada mm Hg de reducción de PIO reduce la posibilidad
de progresión en un 10% (18).
Mao, en un estudio prospectivo (4-11 años de
seguimiento) encontró que en pacientes con
daño glaucomatoso leve todos los pacientes
con PIO media < 17 mm Hg permanecieron estables,
mientras que todos los pacientes con PIO > 21 mm
Hg mostraron progresión de su daño glaucomatoso
(19).
| Para
glaucoma con daño leve se recomienda una
PIO objetivo < 17mmHg y reducciones de PIO
en torno al 30-35%. |
c.3) GLAUCOMA AVANZADO:
c.
3. 1) A GIS
El
glaucoma con daño avanzado ha sido evaluado
prospectivamente a la largo de 8 años por el
AGIS (Advanced Glaucoma Intervention Study) (20).
Sus conclusiones más importantes respecto a
la PIO objetivo son las siguientes:
- No
existe progresión en aquellos pacientes que
mantienen valores de PIO inferiores a 18 mmHg en
el 100% de las visitas, siendo la tasa de progresión
comparativamente mayor cuanto mayor es el porcentaje
de visitas con picos superiores a 18 mmHg. Esto
evidencia la importancia de evitar picos tensionales
en glaucomas avanzados.
- La
tasa de pérdida es mínima con PIO
media < 14 mmHg. la PIO ideal en glaucomas avanzados
está alrededor de 12 mmHg (porcentaje de
reducción: 52%). Se deduce de este resultado
que, en glaucoma avanzado, casi todo el daño
es PIO dependiente y evitable si se alcanzan tensiones
próximas a la presión venosa epiescleral.
c. 3.2) Otros
Shirakashi
en un estudio retrospectivo (15 años de seguimiento)
encuentra que no se produce progresión si se
mantiene una PIO menor de 15 mmHg (media: 13,4 mm
Hg) (21).
Igualmente Gillies refiere que la mayoría de
pacientes con glaucomas terminales mantienen visión
funcional cuando la PIO se mantiene por debajo de
15 mmHg, aunque algunos pacientes muestran un deterioro
lentamente progresivo.
| En
glaucomas avanzados nuestra PIO objetivo debe
ser inferior a 15 mmHg (alrededor de 12-13 mmHg)
debiendo evitarse picos superiores a 18 mmHg.
El porcentaje de reducción de PIO debe
ser superior al 50%. |
3c. 4) GLAUCOMA NORMOTENSIVO (CNTGT)
Además
de otros factores clásicamente implicados en
los glaucomas normotensivos, un componente importante
del daño en este tipo de glaucoma depende también
de la PIO. Así, Fontana encontró que
una reducción de PIO del 25-30% podría
ser eficaz en detener la progresión de la enfermedad.
En el mismo sentido, según el CNTGT (Collaborative
Normal Tensión Glaucoma Treatment Study) el
riesgo de deterioro se reduce 3 veces si se consigue
una reducción de PIO de al menos un 30% (21).
Tabla 2. Recomendaciones para establecer la PIO objetivo
| I.
Hipertensos oculares:
*
Factores que favorecen tratamiento:
- Paquimetría < 550 micras
- Mayor excavación
- Mayor nivel de PIO
*
Porcentaje reducción PIO > 20%
II.GPAA
(daño leve):
*
PIO objetivo < 17 mmHg
*
Porcentaje reducción 30-35%
III.
GPAA (daño severo)
*PIO
objetivo < 15mm Hg
*Porcentaje
reducción > 50%
*Evitar
picos > 18 mmHg
IV.
Glaucoma normotensivo:
*Porcentaje
reducción: 30%
|
|
 |
| III.
CARACTER DINAMICO DE LA PIO OBJETIVO |
| La
PIO objetivo es un concepto dinámico, que ha
de modificarse en función de la evolución
del paciente y de las variaciones de las condiciones
generales del paciente (nuevos tratamientos para hipertensión
arterial corticoides sistémicos, etc.). Esto
hace que continuamente tengamos que replantearnos la
PIO objetivo y el tratamiento antiglaucamatoso de nuestros
pacientes. La
mayoría de las veces la progresión del
daño glaucomatoso nos obliga a bajar nuestra
PIO objetivo o a cuestionarnos el tratamiento utilizado
hasta el momento. Más discutible sería
el plantearnos elevar nuestra PIO objetivo tras largas
períodos de estabilidad de la enfermedad.
¿CUÁNDO DEBE REDUCIRSE LA PIO OBJETIVO
PREESTABLECIDA?
Las
circunstancias que podrían llevarnos a tener
que reducir nuestra PIO objetivo son las siguientes:
*
Progresión del daño glaucomatoso. Si
además se ha producido de forma rápida,
tendremos que reducirla aún más.
*
Picos hipertensivos.
*
Factores de riesgo adicionales, como diabetes o enfermedad
cardiovascular.
Cuando el daño glaucomatoso progresa a pesar
de conseguir la PIO objetivo, además de reconsiderar
su valor, debemos tener en mente otras circunstancias
causales, como son las siguientes:
*
Falta de cumplimiento.
*Fluctuaciones
de la PIO, que aconsejarían la realización
de una curva tensional diurna. La presencia de fluctuaciones
nos aconsejaría un tratamiento con fármacos
de acción hipotensora más prolongada
o más invasivo (láser, cirugía).
*
Valorar la velocidad de cambio (tasa de cambio)
*
Presencia de otras factores independientes de la PIO
implicados en la enfermedad, como la hipotensión
arterial especialmente dips nocturnos (10).
*En
presencia de factores causales independientes de la
PIO, podríamos plantearnos fármacos
con mecanismo de acción alternativo, como bloqueantes
de los canales del calcio a fármacos neuroprotectores.
¿CUÁNDO PODRÍAMOS PLANTEARNOS
ELEVAR LA PIO OBJETIVO?
Aunque
esta opción es más discutible, la AAO
(14) plantea la posibilidad de reducir la medicación
y elevar temporalmente la PIO objetivo tras 5 años
de estabilidad de CV y nervio óptico.
Otras
circunstancias que nos podrían plantear elevar
nuestra PIO diana son la aparición de efectos
adversos de la medicación sobre la calidad
de vida del paciente y el cambio de las condiciones
clínicas del paciente, como podría ser
la aparición de patologías con compromiso
vital, que reduzcan la esperanza de vida del paciente.
|
 |
| IV.
INCONVENIENTES |
| *La
PIO objetivo ha de ser estimada inicialmente a priori.
Si la enfermedad no progresa, cualquier tratamiento
es cuestionable, dado que no disponemos de pruebas de
que no estemos sometiendo al paciente a un tratamiento
excesivo. Sin embargo, es necesario que el paciente
empeore para comprobar a posterior¡ que nuestra
estimación de la PIO objetivo era errónea.
Tanto el tratamiento innecesario como el tratamiento
insuficiente pueden ser perjudiciales, aunque por motivos
diferentes. El ensayo y error son por tanto una parte
inevitable del proceso de establecimiento de una PIO
objetivo. *
Damos un valor excesivo a la información que
obtenemos en la visita del paciente, que es escasa
o insuficiente. Medimos la PIO infrecuentemente, sólo
tenemos tomas puntuales y habitualmente en el mismo
horario, por lo que desconocemos si la PIO medida
es el pico, el valle o la media (10). Exploramos al
paciente unos minutos cada 3 meses, obteniendo una
información muy puntual, seguramente nada representativa
de lo que ocurre en las 24 h de su vida normal y a
veces proporciona información contradictoria.
Cuando el paciente acude a consulta, muchas veces
modifica su práctica habitual; hay pacientes
incumplidores con el tratamiento que sólo se
aplican las gotas el día de la visita, mientras
que en otros casos no se aplican el tratamiento el
día de la visita por falta de tiempo. Por todo
ello, no tenemos base suficiente para conocer a qué
nivel de PIO se produjo daño y, por tanto para
establecer coherentemente una PIO diana.
*
Concepto inconsistente y variable según autores.
*
Fórmulas de cálculo complejas, inaplicables
en la práctica clínica y no validadas
por estudios científicos.
*
La pérdida axonal fisiológica complica
nuestra evaluación de la progresión
de la enfermedad dependiente de la PIO, especialmente
en pacientes ancianos y con defectos severos."
*
¿Cómo establecemos la esperanza de vida
del paciente?
*
La PIO actualmente es el único parámetro
tratable, pero no es el único que influye en
el daño glaucomatoso.
|
 |
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