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La inflamación ocular es un síntoma extraarticular muy frecuente en las espondiloartropatías 26.04.2013

La inflamación de las distintas capas del ojo es uno de los síntomas extraarticulares más frecuentes en la evolución de las espondiloartropatías, por encima de la afectación cutánea, intestinal, cardiovascular, pulmonar o neurológica. Así lo ha explicado la Dra. Esperanza Pato, reumatóloga del Hospital Clínico San Carlos (Madrid), durante el curso de la Sociedad Española de Reumatología 'Afectación ocular, una manifestación extraarticular de las espondiloartropatías', celebrado recientemente en Madrid.

La uveítis o inflamación de la capa media del ojo es la patología ocular más frecuente en las espondiloartropatías. A pesar de desconocerse el origen de la mitad de los casos de uveítis, se estima que en una tercera parte de los pacientes esta afectación se produce por alguna patología reumática como pueden ser la artritis idiopática juvenil (AIJ), la espondilitis anquilosante, la artritis asociada a enteropatías, la artritis reactiva, algunas vasculitis sistémicas o la sarcoidosis, entre otras.

La Dra. Pato, coordinadora de este curso, aseguró durante la sesión que “la clave para un buen diagnóstico es hacer una exploración oftalmológica orientada hacia la inflamación ocular y hacer una anamnesis dirigida hacia alguna de las muchas causas que pueden producir uveítis (procesos puramente oftalmológicos, infecciones, enfermedades sistémicas, autoinmunes, etcétera), sin olvidar el patrón de afectación ocular y la historia clínica del paciente”.

Las características especiales de muchos de los cuadros de inflamación ocular hacen que para su abordaje diagnóstico y terapéutico sea necesario el trabajo conjunto entre reumatólogos y oftalmólogos. “La homogeneización de la nomenclatura de la uveítis, por ejemplo, en cuanto a los rasgos que se consideran discriminativos y, por tanto, orientan su enfoque diagnóstico, es clave”, ha recalcado esta especialista.

Para la Dra. Pato, “trabajando conjuntamente se evita la circulación de pacientes y de interconsultas entre especialistas, con el consiguiente ahorro en el número de visitas, puesto que se facilita su entendimiento y se unifican los cuidados asistenciales, diagnósticos y terapéuticos". Además, gracias a este abordaje común, se disminuye la variabilidad y se aumenta la efectividad. Asimismo, ha señalado esta experta, “también creemos que se consigue un ahorro en la petición de exploraciones y pruebas complementarias”.

El tipo de uveítis que se produzca determina tanto las manifestaciones clínicas a nivel ocular como el pronóstico y tratamiento. Así, se pueden distinguir tres tipos de uveítis según la zona anatómica del ojo afectada: las que se desarrollan en la parte anterior del ojo (uveítis anteriores), las que se desencadenan en el polo posterior del ojo (uveítis intermedias y uveítis posteriores) y las que afectan a ambas zonas (panuveítis).

En cuanto a las manifestaciones clínicas, cabe destacar que la uveítis anterior suele cursar con dolor, enrojecimiento ocular y fotofobia de aparición más o menos brusca; pocas veces existe disminución de la agudeza visual y, si aparece, suele ser leve. Sin embargo, en la uveítis posterior existe disminución de la agudeza visual, visión de ‘moscas volantes’ y ocasionalmente fotofobia; por el contrario, no suele existir dolor ni enrojecimiento ocular.

Respecto al tratamiento, en las uveítis anteriores el pilar terapéutico es el tópico con colirios oculares de corticoides y antiinflamatorios para disminuir la inflamación y colirios ciclopléjicos/midriáticos que dilatan la pupila. En ocasiones, los episodios de uveítis anterior se pueden repetir a pesar de estar bien tratados y pueden requerir tratamiento sistémico, es decir, fármacos por vía oral para evitar las recidivas y sus complicaciones.

En el caso de las uveítis posteriores e intermedias el tratamiento puede ser tópico, con colirios o con inyecciones intraoculares que se aplican en la consulta con anestesia local, pero en la mayoría de estos casos se requieren terapias sistémicas como corticoides e inmunosupresores para evitar nuevos brotes de inflamación y sus secuelas. Por su parte, en las panuveítis se utilizan dos tipos de terapia, tanto colirios como fármacos por vía oral.

En cuanto a la incidencia de esta patología ocular, se estima que en los países desarrollados la uveítis afecta a 52 personas por cada 100.000 habitantes al año y supone la tercera causa de ceguera en estos países en pacientes en edad laboral.

Fuente: Agencias

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